Cómo reaccionar ante un perro agresivo

Centro adiestramiento Vicente Berga

Muchas veces identificamos ciertas razas con el hecho de que un perro sea agresivo y, aunque tiene importancia, no es un factor determinante en su comportamiento. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen razas que han sido creadas y seleccionadas por los criadores por su agresividad durante mucho tiempo y siempre tendrán más facilidad y predisposición a tener comportamientos más agresivos que otros perros que no se han seleccionado buscando ese tipo de característica.

Además, una raza en la cual se crían perros indiscriminadamente, incluso realizando consanguinidad, también tiene mayor probabilidad de tener este tipo de problemas u otros como displasias y otras enfermedades.

Otros de los factores claves que pueden desencadenar un comportamiento agresivo en perros son el ambiente en el cual el individuo canino se ha desarrollado, el trato al cual ha sido sometido desde cachorro, el entrenamiento mal encauzado y una mala elección genética en el momento de adquirir nuestra mascota. Lógicamente, un perro con una carga genética muy fuerte y con un dueño que incentive su comportamiento o no lo controle y corte de raíz tiene altas probabilidades de tener un perro agresivo.

Al igual que el ser humano, cada perro es dueño de un carácter único y particular, lo que significa que dentro de una misma camada, tendremos cachorros de carácter equilibrado, temerosos, sumisos, agresivos, dominantes, etc. Por eso, a la hora de seleccionar a nuestra mascota, es muy importante conocer a los padres y sus antecedentes y al criador y sus formas de educarlos (la educación empieza desde el primer día, estimulación temprana). Además,  el cachorro debe pasar los dos o tres primeros meses con sus padres y hermanos antes de venir a nuestro hogar.

Qué no debemos hacer frente a un perro agresivo

  1. Salir corriendo cuando el perro viene hacia nosotros. Al hacerlo estimulamos el instinto de caza del perro. Por ello, debemos permanecer quietos y tranquilos y mostrar las palmas de las manos en gesto claramente inofensivo. Al mismo tiempo, debemos hablarle con voz tranquilizadora. En caso de que fuéramos en bicicleta o patines también debemos pararnos y realizar el mismo procedimiento.
  2. Tocar un animal que no conocemos. Antes de acariciar a un animal debemos estar seguros de que es noble y que no se encuentra encerrado o atado. Es mejor esperar a conocerlo para prever sus reacciones.
  3. Acariciar a otro perro llevando al nuestro cerca. Con esta acción podemos provocar, no siempre pues depende del tipo de perro, una reacción de competencia o celos. Nuestro perro no entiende que nosotros repartamos nuestro cariño con cualquier otro con el que nos crucemos.
  4.  Mantener la mirada fija a un perro. De esta manera estás retando al perro y, si este es muy seguro de sí mismo o miedoso, existe la posibilidad de que te ataque, ceda o se retire.
  5. Separar una pelea entre nuestro perro y otro.  En este caso podemos recibir un mordisco incluso de nuestro propio perro ya sea porque no sabe de donde le vienen los ataques y se defienda o porque redirija la agresión. La única forma de separar una pelea es que no se provoque y para ello hay que tener a nuestro perro bien adiestrado, conociendo sus reacciones y no soltándolo donde no debemos.
  6. Tensar la correa cuando existe un problema. Si tensamos la correa e incluso la recogemos y acercamos al perro a nosotros este seguro que se da cuenta de que algo no va bien. Notará tu inseguridad y subirá de tono mostrándose agresivo hacia otro perro o hacia una persona.

Qué podemos hacer frente a un perro agresivo

  1. Permanecer rígido e inmóvil como un árbol. Cuando un perro se acerque, permanece inmóvil y de pie con tus manos a los lados como un árbol. No muevas tus brazos o patees ya que es posible que el perro perciba estas acciones como una amenaza. En la mayor parte de los casos, el perro perderá interés y se marchará si lo ignoras.
  2. Evita el contacto visual, podrías hacer que el perro arremeta contra ti. Párate al lado del perro y mantenlo en una visión periférica en lugar de enfrentarlo. Esto le indicará al perro que no eres una amenaza.
  3. No abras tus manos y brazos exponiéndote a una mordida. Mantén tus dedos cerrados en puños para evitar que los muerda. Es posible que el perro se acerque a ti e incluso te huela sin llegar a morderte.
  4. Si el perro continúa amenazándote, ofrécele algo para masticar. Puedes lanzarle tu mochila, algo de comida o una botella de agua; cualquier cosa que no sea tu brazo o pierna. Es posible que esto lo distraiga lo suficiente como para darte tiempo a escapar.

Actuar ante un perro agresivo es muy difícil. Lo mejor es anticiparse, respetar las normas y mentalizarse de que todo en la vida tiene unas responsabilidades y obligaciones; la educación de los perros, la formación y el conocimiento de cada dueño hacia su perro es imprescindible para evitar estas situaciones agresivas.

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