Tener un perro en casa trae, sin duda, la alegría. Sin embargo, esta alegría viene acompañada de numerosos problemas que en ocasiones se nos olvidan como los lloros, los ladridos ante cualquier ruido, los saltos sobre los vecinos, los gruñidos, las molestias a los viandantes, el caso omiso a nuestra llamada y un largo etcétera.

Adiestrador Vicente Berga

Hay que ser plenamente consciente de que nuestra libertad de tener un perro finaliza donde comienza la de las personas a las que no les gustan. En este punto, la educación y el adiestramiento canino son imprescindibles para poder ir con nuestros perros allá donde queramos sin molestar a otros ciudadanos y sin preocuparnos de los anteriores problemas.

Con la educación de un perro logras conocer mejor a tu perro y compartir momentos con él. En su educación y juego, aprendes a saber más sobre sus problemas, gustos, cómo llevarlo, cómo calmarlo, cómo hacer que te obedezca y realice lo que tú quieras, que tenga un comportamiento correcto y, sobre todo, aprendes a disfrutar de él y él de ti.

Con un perro educado podrás ir a cualquier sitio sin tener que estar disculpándote todo el rato o tener que estar pagando cosas que rompa o manche por su ansiedad y no saber estar. Con un perro educado podemos olvidarnos de los ladridos para pedirnos atención, gruñidos para proteger aquello que considera que es suyo, mordiscos si intentamos quitárselo, estirones durante el paseo y abalanzamientos sobre cualquiera que le diga “hola”.

En una gran mayoría de ocasiones, estos comportamientos “indeseables” no son necesariamente el fruto del carácter o la personalidad del perro, ni tampoco consecuencia de que se trate de animales dominantes en exceso sino que con frecuencia son el resultado de pautas aprendidas debidos al refuerzo que se ha hecho de ciertas actitudes, sin que el guía haya sido consciente de ello.

En estos casos, no bastará con tratar de educar al perro ni corregir su comportamiento, sino que será imprescindible además corregir ciertas actitudes de los propios dueños que, no siendo conscientes de ello, emiten mensajes equívocos que confunden al animal y le incitan a continuar actuando justamente de la forma que uno no quiere que lo haga.

Por todo esto la importancia de realizar cursos de educación canina para que todos los dueños y perros sepan cómo comportarse en cualquier situación. El curso de ciudadano ejemplar trata de ayudar al dueño a poder revertir todos esos comportamientos del perro y saber por qué los realiza. 

Todos queremos poder entrar en comercios, transportes públicos, edificios públicos, etc. con nuestros perros. Pero nadie prepara o educa a su perro para poder realizar y poder entrar en estos sitios. Primero eduquemos a nuestras mascotas y a los dueños y luego podremos exigir todo lo demás.

Un perro educado nunca molesta

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